El general comunicador
La operación mediática en torno a las lágrimas de Ricardo Trevilla, el tour de medios por la casa del Mencho y la visión de la comunicación del secretario de Defensa.
Al secretario de Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, se le quiebra la voz en medio de su reporte en la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum, al terminar de narrar el operativo que devino en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, justo en el momento en que da su pésame a las familias de los 25 miembros de la Guardia Nacional que murieron en el enfrentamiento con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Por un momento parece que el secretario se va a quebrar en llanto, pero rápidamente recupera la compostura para dar el mensaje final de su participación con energía: “Se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo que [los soldados] cumplieron su misión ¿Y qué es lo que se demostró? La fortaleza del Estado mexicano”.
Como era esperable, lo inédito de ver en vivo a un alto mando militar tener un momento de vulnerabilidad emocional llevó a diversas reacciones en las redes sociales. Aunque hubo quienes lo criticaron por mostrar debilidad de forma pública, la gran mayoría reconoció la reacción del secretario como una emoción válida ante la muerte de soldados a su cargo.
En medio de esta natural discusión en las redes, un mensaje se empezó a multiplicar de forma textual en diversas cuentas de perfiles militares y de ciertos comentaristas, combatiendo la idea de que se trató de un momento de debilidad y reivindicando el quiebre emocional como una muestra legítima al hablar de “hermanos caídos”.
Entre estas publicaciones destacan dos: un video de Juncal Solano, comunicadora en Youtube afín a la 4T y que se postuló por una diputación local en Jalisco, y un mensaje de Joaquín López Dóriga, en el que señaló en su programa de Radiofórmula que el general Trevilla le hizo llegar el mensaje repetido en múltiples cuentas para que lo leyera al aire.
Esto evidencia que, independientemente de si se trató de un momento genuino o un gesto controlado –si fue propaganda o control de daños– hubo una intención por parte de la Secretaría de la Defensa de reivindicar el sentimiento de hermandad entre el general y sus tropas a través de diversos comunicadores, con el fin de mostrar una imagen humana y sensible de las fuerzas pretorianas.
La cercanía Joaquín López Dóriga con Trevilla también quedó evidenciada por otros dos momentos: una columna publicada este 26 de febrero, en la que el exconductor de Televisa presume que conoce al “hoy secretario de la Defensa, el general Ricardo Trevilla Trejo, desde hace más de un cuarto de siglo” y defiende al general de “una ofensiva contra este militar cuya trayectoria ha estado marcada por el pundonor.”
Se refiere a una fotografía de Proceso que circuló en estos días en la que se ve a Trevilla junto a “El Inge”, un narcotraficante, en 2018, cuando fue detenido este capo unos días después de la reunión. Presuntamente, la fotografía obedece a parte de unas negociaciones con autodefensas de Michoacán y con miembros de Derechos Humanos para liberar a militares detenidos por el crimen organizado.
De cualquier forma, que Joaquín López Dóriga sirva como canal para que general Trevilla y que salga en su defensa en otro tipo de escándalos muestra una relación cercana entre el militar y el conductor, así como una intención por parte del secretario de Defensa de tener incidencia en conversación pública, para mantener una buena imagen del Ejército ante la sociedad.
El tour de medios por la casa del Mencho
Otro caso que muestra esta relación entre los medios de comunicación y la Defensa Nacional es la inusual apertura de la casa del Mencho a los medios de comunicación, apenas dos días después de que se llevó a cabo el operativo el pasado domingo.
Un día después, Juan Pablo Pérez-Díaz, reportero de Grupo Fórmula cercano a López Dóriga, ya se encontraba en las afueras de la última residencia donde estuvo el exlíder del CJNG, pero la zona todavía se encontraba resguardada por los militares, como suele ser común.
La novedad ocurrió a primera hora del martes 24 de febrero, cuando el reportero Pérez-Díaz fue el primero en ingresar a la última residencia de El Mencho, mostrando imágenes de los restos de la puerta que fue forzada por los militares para ingresar, la cocina desordenada, un altar con una escrita a mano, medicamentos, entre otros elementos.
Posteriormente, a lo largo del día, decenas de reporteros de medios de comunicación ingresaron a “la última casa del Mencho”, para registrar esas mismas imágenes y exprimir hasta la última gota de información que se pudiera para hacer todo tipo de notas, desde trabajos serios que analizan los tipos de medicamentos, hasta varias notas sensacionalistas en búsqueda del click fácil.
“El pastel francés que comió el Mencho antes de ser abatido es de una pastelería de lujo en Guadalajara” “¿El Mencho compraba en Costco? La marca exclusiva que delató la vida cotidiana del líder del CJNG”, “¿Gamer? Estos fueron los videojuegos encontrados en el refugio de El Mencho en Tapalpa”, son algunos de los títulos de notas en varios medios de comunicación.
Este tour de medios por la residencia donde fue capturado El Mencho es inusual. En ninguna locación donde se haya llevado a cabo un operativo contra el crimen organizado se permite ese tipo de accesos a los medios y menos aún se permite documentar la escena como si fuera un montaje.
Por eso surgen varias preguntas: ¿por qué el área no estaba acordonada? ¿Por qué todo estaba desordenado, aparentemente tal cuál se encontró tras el operativo, como si nadie hubiera puesto un pie ahí? ¿Cuándo habían permitido una entrada masiva de medios de comunicación a una escena del crimen? Pero sobre todo: ¿Qué motivos tendría el Ejército para permitir la entrada de los medios para el show?
Estas coberturas, que fomentan el espectáculo en la noticia, sirven en el fondo para seguir centrando la atención en la figura mitificada del narcotraficante caído, nutriendo la visión del hombre todopoderoso que se mantenía en secreto y cuya vida merece su propia serie de Netflix, la cual no dudo que se vaya a producir y obtenga grandes insumos de la cobertura de este domicilio. Mientras más grande se hace la figura del Mencho, más se realza su muerte en manos del ejército.
La visión comunicacional de Trevilla Trejo
En el fondo, lo que evidencian tanto el episodio de emotividad del secretario de Defensa y la contención de daños, como la decisión del Ejército de permitir la entrada de medios corporativos a una residencia donde se capturó a un narcotraficante, coinciden con la perspectiva que Ricardo Trevilla Trejo ha impulsado respecto a la relación del Ejército con los medios de comunicación a lo largo de su trayectoria.
Este militar antes ya contaba con experiencia en el área de comunicación de la Secretaría de la Defensa Nacional. Según López Dóriga, Trevilla Trejo fue director de Comunicación Social durante la presidencia de Vicente Fox, cuando estaba a cargo el general Clemente Ricardo Vega García.
Este mismo puesto lo volvió a ocupar en 2009, durante el sexenio de Felipe Calderón, para tratar de cambiar la negativa percepción del Ejército tras los primeros y más cruentos años de la “guerra contra el narcotráfico”.
Según un perfil publicado en Latinus cuando Trevilla Trejo fue nombrado secretario de Defensa en septiembre de 2024, “varios periodistas lo recuerdan como el primer director de comunicación del Ejército que abrió las puertas de la Secretaría de la Defensa Nacional a los medios de comunicación, alejándose de sólo emitir comunicados de prensa”.
Cómo no lo van a recordar como un director con apertura, si en marzo del 2011 fue cuando se firmó el “Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia”, en el que 715 medios la firmaron una solicitud de Felipe Calderón “autorregular” sus contenidos sobre la violencia de la guerra contra el narcotráfico y formar parte activa de la estrategia de seguridad. Básicamente silenciar la cobertura de los estragos de la estrategia de la guerra de Felipe Calderón.
Ese acuerdo fue firmado por comunicadores como Javier Alatorre, José Cárdenas, Jorge Fernández Menéndez, Ciro Gómez Leyva, Adriana Pérez Cañedo, Óscar Mario Beteta, Leonardo Curzio, Pedro Ferriz de Con, Carlos Puig, Denise Maerker y Joaquín López Dóriga, entre otros. Queda claro que la estrategia de incluir a figuras de los medios de comunicación en la estrategia mediática del ejército viene de larga data.
Por otra parte, no sólo se trató de cooptar a los medios de comunicación, la gestión de Ricardo Trevilla durante el gobierno de Felipe Calderón trató por diversas vías de limpiar la dañada imagen del ejército, tras años de desapariciones forzadas, torturas y otro tipo de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, y de mostrar una cara amable y cercana a la ciudadanía.
Su campaña estelar fue “La Gran Fuerza de México” que intentó mostrar unas fuerzas armadas en total armonía y hasta admiradas por la ciudadanía, como muestra este video titulado “Siempre cerca de ti”, muy similar a videos que cuentas militares en redes sociales han difundido en estos días.
Como parte del programa “La Gran Fuerza de México”, durante el sexenio de Felipe Calderón el Ejército empezó campañas para abrir museos, montar exposiciones, apertura de instalaciones a la ciudadanía y una instalación en el Zócalo para que los militares convivan y lleven a cabo actividades en conjunto, todo con el objetivo de “fomentar la convivencia de las familias mexicanas y un mayor acercamiento del pueblo de México con sus Fuerzas Armadas”. Desde entonces, se mantiene esta exposición militar y en el sexenio pasado, tuvo más de 8 millones de asistentes, del 2019 al 2023, según datos oficiales.
En tiempos calderonistas, las actividades de esta campaña fueron criticadas por fomentar el militarismo en menores de edad, permitiéndoles salir con el rostro pintado como si fueran de fuerzas especiales y portando armas, como documentó esta crónica de Vice sobre esta exposición en el Zócalo en 2012.
Por otra parte, durante la gestión de Ricardo Trevilla al frente de la comunicación institucional se dio el caso de los dos jóvenes asesinados en el Tecnológico de Monterrey por el Ejército. La reacción del gobierno de Calderón fue criminalizar a los jóvenes, plantándoles armas en sus cuerpos para vincularlos al crimen organizado, y así justificar su asesinato.
Claudia Sheinbaum fue cuestionada por la participación de Trevilla Trejo en este episodio cuando lo nombró secretario de Defensa, y negó que estuviera involucrado en ese caso: “Yo chequé también que no tuvieran antecedentes en la Comisión de derechos humanos, además estoy convencida de qué no tiene que ver con este caso.”
Es evidente que la perspectiva comunicacional de Ricardo Trevilla Trejo mantiene muchas similitudes con el periodo en que fue director de comunicación durante el sexenio de Felipe Calderón. Ahora, al frente de toda la Secretaría de Defensa Nacional, se puede estar inaugurando una nueva etapa comunicacional del Ejército a través de los medios, las redes sociales y otro tipo de intervenciones. Habrá que seguirles la pista.
Acá analizo esto en video en el noticiero de Martha Oliva, por si es de su interés:






Todo este show mediático me recuerda aquella desafortunada noticia de la niña que murió asfixiada ( según ellos ), debajo de un colchón en el estado de Mexico, su nombre era Polette. Miente, miente y sigue mintiendo que al final alguien te creerá.
Que "¿Cuándo habían permitido una entrada masiva de medios de comunicación a una escena del crimen?" A bote pronto recuerdo el más famoso: Rancho Izaguirre. Fue en marzo del año pasado.